¿Alguna vez te ha pasado que quieres comprar algo, ir a algún lugar a vacacionar o hacer cualquier otro tipo de negocio y decides buscar en internet información sobre ello, pero tiempo después te aparecen decenas de anuncios sobre eso que quieres? Pues a mí, quizás al igual que a ti, también me ha pasado esto. Los responsables de este fenómeno son los big data.
Los macrodatos, también conocidos por su alternativa en inglés como “big data”, son un conjunto de datos que superan las capacidades de los actuales ordenadores gracias a la velocidad con la que deben ser procesados.
En la novela 1984, el escritor y periodista
británico George Orwell describe una población que, a pesar de estar en
constante vigilancia, permanece sumisa. Según estudios, tan solo en el año
2016, en los Estados Unidos habían instaladas alrededor de una cámara de vigilancia
por cada 5 habitantes, pero… ¿acaso la vigilancia de todas estas cámaras se
compara por lo menos un poco a la constante vigilancia a la que nos exponemos
con nuestros teléfonos, computadoras y tabletas? Definitivamente no.
Desde los inicios de la humanidad se ha generado data; cada conversación, construcción, invención, descubrimiento, entre otras cosas, fueron data, pero éstas no eran registradas. Fue cuando nos movimos a un mundo digital que todas nuestras conversaciones, actividades, búsquedas y absolutamente todo lo que hicimos y continuamos haciendo en ese medio, empezó a ser registrado automáticamente en bases de datos, ocupando un espacio determinado de almacenamiento. Según los especialistas, actualmente estamos generando más data de lo que ha generado la humanidad hasta el año 2,000.
Cada vez que recibimos un servicio, ya sea gratuito o costeado de alguna red social, aplicación móvil o cualquier otro sitio web, ofrecemos informaciones personales sumamente claras para que estas, como bien se mencionó anteriormente, sea suministrada para campañas publicitarias, acertando en cada usuario con sus gustos. Actualmente, la empresa americana más grande de big data es Acxiom, compañía de mercadeo de base de datos encargada de recopilar, analizar y vender informaciones de clientes y empresas para que éstas luego sean utilizadas para campañas publicitarias.
Muchas empresas utilizan el big data para conocer los gustos de sus clientes y brindarles un mejor servicio, llamando la atención de un público más grande y por consecuencia, la empresa es mucho más exitosa. Un claro ejemplo de esto es la plataforma de películas, series y programas de televisión Netflix; para generar nuevos contenidos esta empresa analiza toda la data de su audiencia para conocer cuáles son los actores más buscados, cuáles fueron las escenas favoritas, cuáles son las series o películas más buscadas, entre otras cosas, con lo cual se lleva a la audiencia un contenido original y llamativo para la mayoría.
De acuerdo con el autor, el big data posibilita una forma de control muy eficiente, pero yo considero que en esta parte está siendo un poco exagerado, porque si bien se analiza la data de los usuarios del internet, antes se les dicta una política de privacidad que se supone que deben aceptar si quieren utilizar el servicio ofrecido. Pongo como ejemplo a una de las redes sociales más famosas y accedidas: Facebook; antes de culminar con la creación de un nuevo perfil en ésta, se presenta la política de privacidad, donde se pide el consentimiento para utilizar absolutamente toda la información que se le provee, toda la información que otros provean, toda la información de los seguidores del perfil y hasta las conversaciones.
Como bien sostengo y considero, el uso de la big data por las empresas no es para nada malo, pues si bien mantiene a los usuarios en constante “vigilancia”, se le pide su autorización, pero lamentablemente la mayoría de las personas no leemos la política de privacidad porque consideramos que es demasiado.
Existe una campaña que brinda apoyo
emocional online llamada Ginger.io, y esta afirma que puede predecir si un
determinado usuario se deprimirá analizando la data de sus celulares como como
la distancia que recorre habitualmente, la cantidad de personas que llama, o
los mensajes que envían. También está un estudio de la universidad de Harvard
que tenía como propósito crear una herramienta para detectar brotes virales a
partir de las búsquedas de las personas en internet; es decir, si muchas de las
personas buscaban antídotos en internet para una determinada patología o
ingresaban síntomas y/o signos característicos de una determinada enfermedad,
esto les daba indicio a que podría tratarse de un brote.
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